miércoles, 1 de mayo de 2013

RESUMEN SUSAN SONTAG: "Ante el dolor de los demás"

BREVE BIOGRAFÍA DE Susan Sontag (Nueva York,1933-2004) fue una novelista y ensayista estadounidense. Aunque se dedicó principalmente a su carrera literaria y ensayística, también ejerció la docencia y dirigió películas y obras teatrales.
Se dio a conocer con una recopilación de ensayos y artículos, Contra la interpretación (1964), a la que siguieron los ensayos Estilos radicales (1969), Sobre la fotografía (1975), La enfermedad y sus metáforas (1978), Bajo el signo de Saturno (1980) y El sida y sus metáforas (1989).
Es autora también de obras narrativas (El benefactor, 1963; Yo, etcétera, 1978; The way we live now, 1991; El amante del volcán, 1995; En América, 2000; Tierra prometida, 1974; y Giro turístico sin guía, 1984). Fue directora de las obras teatrales Jacques y su señor (Jacques y su amo, según la traducción en otros países hispanohablantes) (Milan Kundera, 1985) y Esperando a Godot. En 2003 también escribió Ante el dolor de los demás
(INFO DE WIKIPEDIA)

COMENTARIOS SOBRE EL LIBRO "ANTE EL DOLOR DE LOS DEMÁS"

Susan Sontag comienza este libro citando a Virginia Woolf la cual publicó un libro que reflexionaba sobre la guerra. Pone de manifiesto la diferencia entre los hombres y las mujeres.
La diferencia principal, es que la guerra está echa para los hombres, la causan los hombres y la disfrutan los hombres.

Después plantea el echo de lo que sentimos cuando miramos fotografías desagradables de guerra. Que por diferente que sea nuestra educación o seamos hombre o mujer, nos puede causar “horror y repulsión”.

Sontag va citando durante todo el libro “grandes y famosas” imágenes de guerra que han recorrido el mundo, las cuales causan unos efectoS que son dignos de analizar y básicamente de eso trata el libro.

Las fotografías dotan de realidad una guerra, nos muestran lo que hace una guerra, el dolor que causa y que arruina y no retraerse de mirarlas sería de un monstruo moral.

EL problema está cuando una misma imagen que recorre el mundo son utilizadas por ambos bandos para fomentar el odio al contrario, y simplemente cambiando el pié de foto.
No debería sorprender entonces que muchas imágenes canónicas de las primeras fotografíaS bélicas hayan resultado trucadas o que sus objetos hayan sido amañados, pero lo peor de esto es que al saberlo nos decepcione.

La fotografía tiene un mismo lenguaje para todos, algo se vuelve real a ser fotografiado, la fotografía se convierte en recuerdos y en memorias para todos hayas estado allí o no. Los medios buscan que una imagen sea impactante o perturbadora, cuanto más mejor. La
búsqueda de imágenes más dramáticas es un negocio donde la conmoción es la principal fuente de valor. La fotografía consigue en un abrir y cerrar de ojos lo que la literatura ha buscado durante mucho tiempo. La foto resultan mas autenticas cuando no se componen a la perfección ni tiene una iluminación correcta cuanto peor echas están se cree que en tales fotos hay menos manipulación.

Aún así las intenciones del fotógrafo no determinan la significación de las imágenes pues los medios utilizan la fotografía a su antojo.

Sontag plantea el sufrimiento como una iconografía., es decir los sufrimientos causados por las barbaries humanas han de serrepresentados, pero esto ocurre desde tiempos antiguos en
la historia del arte. 
Si se trata de sufrimiento por causa natural, apenas será merecedor de ser representado. El espectador quizá se apiade del dolor de quienes lo padecen.

La apetencia de ver cuerpos dolientes puede ser muy semejante a la apetencia de ver cuerpos desnudos y esta idea la reitera en varias ocasiones en el libro."Somos mirones tengamos o no la intención de serlo."

Las imágenes de los sufrimientos se difunden de manera tan rápida y amplia en la actualidad que es fácil olvidar. La guerra era y sigue siendo la noticia más irresistible y pintoresca.

La guerra destruye lo que identifica a la gente como individuos. 
Un ejemplo sería el ver cuerpos mutilados que perfectamente podrían ser trozos de carne de cerdo. Pero nos creemos lo que nos dicen,y cuanto mas desagradable más creíble.
No hay guerra sin fotografía. Hacer guerra y hacer fotos se convierte en actividades conjuntas, aunque sea para fines militares exclusivamente.

Algo que me resulta interesante es que cuando se tratan de “nuestros muertos” los de nuestro país o nuestros familiares, ya nos planteamos la cuestión de los derechos de los parientes.
Empezamos a quejarnos de que tenemos derecho a que esas imágenes no sean vistas por todo el mundo, porque nos duelen nos hacen daño, pero sin embargo ver los “muertos ajenos” si, eso si es correcto, eso no pasa nada, es más ver su rostro descubierto es mejor cuando se trata del enemigo. Entonces no nos molesta.

Encontrar la belleza en las fotografías bélicas parece cruel. 
Pero el paisaje de la devastación sigue siendo un paisaje. 
Enlas ruinas vemos belleza. Las fotografías tienen la cualidad de hacer algo bello que en la realidad no lo es, y será muy criticada si parece estética.

Un ejemplo son las fotografías de Guilles Peress, Susan Meiselas y Joel Meverowitz sobre el 11m. La gente fue incapaz de reconocer que eran bellas en una de las exposiciones, únicamente se atrevían a decir que eran “surrealistas”.


Una fotografía bella desvía la seriedad de su asunto y pone en
entredicho su carácter documental. Además pondrán en entredicho su autenticidad si la fotografía de guerra parece el fotograma de una película.Por ejemplo las imágenes de Salgado a las que las han calificado de “cinemáticas”.





Para que las fotografías denuncien o alteren , han de conmocionar. El problema surge cuando se mira la foto vez tras vez, entonces dejan de conmocionar, esta puede desaparecer.Lo respulsivo también puede fascinar. Nos pone el ejemplo de cuando nos tragamos un atasco por culpa de un accidente. Al pasar por al lado no solo esperamos ver un accidente grave si no que nos decepcionamos cuando no vemos ninguna víctima en el suelo. A la gente le deleita ver imágenes de sufrimiento en los demás. Parece ser que el amor a la maldad
o crueldad es natural en los seres humanos.

Pero de una manera positiva podemos pensar que ver este tipo de imágenes nos ayuda a fortalecernos contra las flaquezas, ver la suerte que tenemos de haber nacido en cierto país, reconocer la existencia de lo irremediable.

Las personas son incapaces de asimilar los sufrimientos que tienen cerca. Y nos resulta satisfactorio saber que esas cosas no nos ocurren a nosotros.Actualmente hay un creciente sadismo de violencia por todas partes y que miramos sin pestañear, como creemos que cualquier guerra no se puede evitar, respondemos cada vez
menos a los horrores. El caso es que el sentimentalismo es compatible con la afición por la brutalidad y cosas peores. 
Como el comandante de Auschwitz que al llegar a casa abraza a su mujer y sus hijos. La pasividad es lo que embota los sentimientos: los de rabia y frutración.

"Sontag nos expone dos ideas: La primera es que la atención pública está guiada por los medios. Cuando hay fotografía la guerra se vuelve real.

La segunda algo contraria a la anterior, es que, vivimos en un mundo saturado de imágenes y que las que deberían importar tiene un efecto cada vez menor. Cada vez nos remuerde menos la conciencia y somos menos capaces de sentir."


Las imágenes nos recuerdan lo que el ser humano es capaz de hacer. Se le da mas valor a la memoria que a la reflexión. Podemos decidir si verlas o no. Podemos sentir o no. Y podemos gracias a ellas culpar a alguien. Pero debemos pensar en el coste humano que supone tener el privilegio de ver ciertas imágenes. Eso nos ayudará a valorarlas de otra manera cada vez que veamos una imagen con sufrimiento ajeno.

Nosotros, los que miramos, podemos mirar desde diferentes formas, televisón periódico y lo último, en una galería de arte. Se nos invita a reflexionar, y pensar que esas personas que están ahí no pueden hablarnos ni quejarse ni expresar lo mal que lo pasaron. Pero debemos pensar en que cada uno de ellos gritaba que se pusiera fin a ese sufrimiento, ver a sí las imágenes desde mi punto de vista es la única manera de no sentirnos tan culpables. Y al menos pensar que sirvió de algo el echo de que ese fotógrafo, o periodista sobrevivió a ese momento por nosotros ya que no podemos imaginarnos ni por asomo lo que es pasar por situaciones de dolor, sufrimiento, crueldad y muerte.

DEBORAH BROCAL VALIENTE