jueves, 2 de mayo de 2013

APROPIACIONISMO FOTOGRÁFICO


Actualmente internet está inundado de imágenes personales, hay una necesidad de enseñar continuamente, si no enseñas, no existes. El apropiacionismo fotográfico consiste en la creación de un nuevo proyecto fotográfico a partir de otras imágenes creadas por personas ajenas a nosotros y que son "raptadas" para crear un nuevo proyecto, discurso o serie al antojo del "raptor". Ya se considera una técnica artística además de una tendencia en la que algunos fotógrafos han destacado en el mundo del arte.  No solamente tenemos el acceso de internet, se han probado técnicas como recopilación de fichas policiales, fotomatones, recortes de periódicos…

En este caso me he limitado a coger fotografías de Flickr (las cuales están expuestas en la red de manera pública) y no violan los derechos ni intimidad de nadie. He decidido crear un viaje y a la vez una historia fantástica con imágenes reales de viajeros en Venecia, consiguiendo una estética atemporal que me permite fantasear el contexto.



MI VIAJE A VENECIA

El mes pasado mis amigas y yo decidimos realizar una escapada de ida y vuelta en 24 horas con destino al azar . Nos sentamos delante del ordenador y buscamos el vuelo más barato que primero saliera. Para nuestra sorpresa Venecia fue la elegida, pero nuestro vuelo salía en menos de dos horas. Corriendo cogimos un taxi que nos llevó al aeropuerto.


Por fín nos sentamos en el avión, me encanta que me toque ventanilla. Estábamos nerviosas y eufóricas, no nos percatábamos de que el resto de pasajeros nos escuchaban hablar de forma enérgica. No dejamos de reírnos y decir lo locas que estábamos.





Por fín llegamos a nuestro destino. Salimos del aeropuerto Marco Polo y un taxi nos llevo hasta lo más próximo de la ciudad. Eran las 3 de la tarde y teníamos  12 horas para disfrutar de esta ciudad. Mi misión era mirarlo todo, disfrutar cada instante y fotografiar cada segundo. 







 


 

Me encantaron sus calles, su color, y su aire a historia que vuela en el ambiente. Decidimos dar un paseo en góndola, eso no podía faltar.


Ya eran las 4 de la tarde y la verdad es que no habíamos comido nada desde que decidimos hacer esta locura, así que nos fuimos a una pizzería preciosa que estaba vacía por las horas que eran, pero el camarero fue muy amable y nos atendió de maravilla.



Al salir, algo extraño ocurría, vimos pasar un grupo de personas vestidos de época todos ellos con máscaras, y el último del grupo nos hizo señas con las manos para que les siguiéramos.

Las plazas estaban llenas de personas con máscaras, todo el mundo vestía con ropajes largos propios del siglo XVIII. Miré a mi alrededor, no había ni un solo turista.







Estuvimos bailando en la calle, aprendimos bailes de la época. YO no dejé de hacer fotos. Parecía que nos habíamos trasladado en la máquina del tiempo. Nos invitaban a beber y comer, y perdimos la noción del tiempo, yo vivía a través de mi cámara, y quería dejar constancia de todo esto. Ya había anochecido, un apuesto joven nos invitó a seguirle por unas estrechas calles hasta llegar a una pequeña casa  en la que desde fuera podía oírse la música y las risas de las personas.




Entramos y mientras mis amigas aprendían la danza típica yo pude fotografiar una serie de personajes de lo más curiosos, parecía estar en una película de Dartacán .




De pronto sonó el reloj de la plaza,¡¡ya era media noche!!, todas salimos corriendo y cogimos el primer carruaje que pasó por la puerta. Es lo último que recuerdo de mi viaje. Después una azafata me despertó zarandeándome y diciendo: "¡scusi, scusi signorina benvenuti a Venezia!"



DEBORAH BROCAL VALIENTE